En calles soleadas por el son de tambores, en bosques soterrados de asfalto sin colores, ha venido la muerte a buscar malhechores, cantando canciones que evocan pasiones, regalando rimas, y versos, y amores, para luego cortarlos de cuajo arrancando clamores, en un rap infinito de malditos olores, donde se marchitan los fuegos y se apagan…