Evoco a mi antojo tu recuerdo. Multiplico nuestro encuentro a discreción y sin fatiga.
Mi impunidad es aún más licenciosa que lo fuera contigo en aquel día.
Pero no puedo olvidar un sabor, unos labios y un aroma.
El sabor del agua marina y algo más.
El saturado olor a resina y algo tuyo.
No recuerdo el tiempo, corto, que pasamos, ni haberte preguntado por tu estado, ya fuera social, civil o laboral.
Toda mi curiosidad era escucharte, todo mi placer era respirarte y algo más… cuando tus ojos dieron la señal del armisticio.
La tropa de los besos se abrió paso.
Ahora uso tu recuerdo, te traigo a mi memoria soberana cuando quiero.
Vienes a mi respiración sin avisarlo
Me obligas a reescribir por despistarme.
Te sientas en mis rodillas y caen las manos del teclado, pero no del todo.
Pongo tu ropa en otro sitio.
Y abuso de tu recuerdo ya sin tino.
Te escondo la ropa…o te la tiro
a las cuerdas de tender de mi vecina.
Te saco la lengua de su sitio…
Así es de gamberro nuestro arbitrio.
Así los sabores fueron tan salinos y algo más…
Llegó a ser tan fresco nuestro encuentro
que me agita el infortunio
de que tuvieras que volver con tu marido.