Lo primero que has de saber, es que cuando Luís canta algo sucede en tu cuerpo. La música que emite su voz no la capta únicamente tus oídos. Te invade y entra en ti a través de los poros de tu piel, circula por tu sangre, la puedes respirar.

Experimentas PURA FELICIDAD, Magia, pero no en sentido figurado. Magia de verdad. De esa, a la que sólo los necios no temen.

 

 

Yo era vigilante del auditorio y solía agazaparme tras la salida de emergencia para espiar los conciertos a través de una pequeña rendija. Fortuitamente tuve el privilegio de conocerlo, y después averigüé que sólo 5 personas en el mundo que eran capaces de generar esas extrañas sensaciones en sus oyentes.

 

Así que cuando Luís hizo su anuncio, supe que tenía que ir: el 6 de marzo, cantaría por última vez.  Como todos los que le conocían, ansiaba escucharlo de nuevo. ¡Ay! lo que no sabíamos era lo que pasaba cuando un Mago te abandonaba. Eso, nunca había sucedido.

 

6 de marzo…  Luís subió al escenario y comenzó a cantar. Al principio no noté nada raro. La melodía resultaba armónica en mis oídos, parecía como siempre: un torrente musical recorriendo mi ser, pero algo había cambiado. En esta ocasión las sensaciones no eran buenas. Sentí angustia, terror, cómo las notas vaciaban mi cuerpo por dentro.

Me aparté asustado de la puerta justo al tiempo en que Luís emitía la última nota y se desplomaba inerte sobre el suelo. Tras varios minutos, recuperé algo de calma, abrí la puerta y observé alrededor. Expresiones de pánico y estupor en todos los rostros.

 

Hipnóticamente todos fueron saliendo y nunca nadie comentó qué había sucedido. Entre otras cosas porque ninguno de los que estuvo allí dentro, volvió jamás a oír ni  pronunciar palabra alguna.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *