Esta noche todo es perfecto, los dos miramos abrazados las excelentes vistas desde el Top of te Rock, siento que tengo Manhatan a mis pies. David me besa la frente tiernamente mientras me oculta del frio con su nueva chaqueta de Gucci, aquella que le regalé la pasada tarde por nuestro aniversario. Me siento feliz, por fin me siento completa, mi vida ya no se reduce al trabajo y al cuantioso dinero que reúno en el banco. David me mira: -“Estás preciosa con tu nueva chaqueta dorada, de veras, bellísima… ¿Bailas conmigo?”- me dice mirándome con esos ojos irresistibles. Agarrados, nos contoneamos pausadamente mientras él tararea November Rainn de Gun´s and Roses. El gobierna mis pasos, y yo me dejo manejar apaciblemente, mi cuerpo reposa sobre su torso.
Súbitamente siento la nada bajo mis pies. -¡¡Cuidado David, voy a caerme!!- grito alarmada.
-”Adios mi amor, gracias por todo”- me dice con una serenidad aplastante.
De repente despierto, las gotas de sudor resbalan por mi cara aún desencajada. “-Todo está bien” me digo. A los cinco minutos la sonrisa vuelve a mi cara y la calma me inunda al ubicarme en mi casa, y a David en el club de golf. Me acomodo en la terraza que da al Battery park y me dispongo a desayunar mi café con tortitas y huevos revueltos. Inesperadamente llaman a la puerta, es un mensajero. Recibo una caja, la abro, es una chaqueta de Prada dorada. Y viene una nota en la que puedo leer: “Buenos días mi amor, te espero en el mirador del Top of the rock a las 21.00, será una sorpresa. Lleva puesto mi regalo, seguro que estarás preciosa”