¡Pero hija! ¿qué haces otra vez ahí colgada? ¡Mira que te gustan las alturas eh!.Ya de niña te colgabas de la barandilla del undécimo piso que vivíamos. Ya nos implorabas que fuéramos a vivir a uno de esos rascacielos que hay en la ciudad de Nueva York,pues decías, que estas alturas te quedaban ya muy bajas.

Disculpa hija,digo que mientras decides tirarte o no,yo me siento aquí en el borde,a tu lado…

¡por si necesitas un empujoncito! ¡no hija no,no pienses mal, ees sólo que pareces algo desesperada.

Ya lo decía Don Julián,créanme que se lo dice un doctor,la locura también se hereda. Tu abuelo,mi padre, también de chico le daba por colgarse de las paredes,hasta tal punto llegó sus ansias de escalar,que sus padres tuvieron que contratar personal especializado, para recrearle una habitación con paredes rugosas y agarres. Todos le tomaron por raro, y sólo hasta que se convirtió en el primer montañero que escaló hasta la cima del K-2,nadie le daba por cuerdo.

Pero hija tu empeño por desafiar a la gravedad!! ¿no crees que lo tuyo es puro y duro masoquismo?.Es imposible que puedas mantenerte mucho tiempo así, ya sabes todo cuerpo tiende a caer y si el impacto es proporcional a la altura,la tuya va a ser…

-Gracias papá, olvidaste que tenía mi terapia gravitatoria,por un momento creí que te querías deshacer de mi.

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