Estaba convencida de que 1+1 era igual a uno. Tanto tiempo esperando compartir una piña en hamaca sobre palmera en nuestra isla.Y ahora soy un cero. Y esto no es un croma.

 

–Esta bien señorita? esta azotea es peligrosa y de acceso restringido para personal autorizado.

 

–Aquí está mi tarjeta identificadora. Tomo el fresco.

 

–Tenga cuidado, entre rápidamente, aqui el viento se hace poderoso.

 

–Adiós, no se preocupe, estaré bien.

 

El hielo se había extendido desde mi corazon hasta el borde de la cornisa haciéndome resbalar. Imagino mi cuerpo inerte y retorcido. La sombra de la muerte acompañándome en el largo trayecto hasta el pavimento. La velocidad de estos pensamientos era imprecisa pero terrorífica por su intensidad.

 

Los dedos me estan fallando. No volveré a verte.

 

La matemática y la física firmarán mis últimos momentos. Ya no queda tiempo. Solo quiero visualizar sus ojos y recordar su hermosa voz.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *