Verano 2015. Madrid. España. La tasa de paro es del 24% en número entero gracias a Ana. Las estadísticas apuntan al 2030 para que la situación sea como antes de la crisis. ¿Quién quiere volver al pasado? Ana, no. Está cansada de engordar a base de tele, mientras su sueño se queda en los huesos. ¿Cuál es el precio de la libertad? Para uno que no necesita ser mencionado, 200 mil euros de coworking express. Para Ana, 30 euros, sin comprometer a familiares, ni amigos. Ana baja al chino del magnate Wang Jianlin y compra el kit Sálvate! Sí! Puedes. Lo anuncian en todos los canales de temporada de piscinas. En la única fuente pública con agua, lo abastece de municiones y se dirige al banco, ese que no es de sentarse.

 

Hace unos días, Ana vió cómo la señora Iglesias depositaba un sobre en ese banco. Había reunido el dinero para levantar el desahucio. El empleado, que trabajaba con normativa de antes de la crisis, agarró, primero el dinero y, segundo, puso a dormir los documentos sobre bandeja. El contenido del sobre era de dudosa legalidad, decía y tendría que esperar para la aprobación.

 

Ana entró en el banco. Al estilo de película de acción de la Paramount Channel, apuntó al funcionario con el kit Sálvate! Sí! Puedes. Acto seguido un chorro de agua a presión llegó a sus retinas. Con los ojos empapados escuchó:

 

– Represento a la señora Iglesias.

 

El empleado limpio como la patena, despertó los documentos con el sello de operación aprobada.

 

Ahora Ana tiene una agencia de limpieza de estupideces en la ciudad de Madrid. España. Ella y las estadísticas del paro están más delgadas a base de engordar sueños cumplidos.

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