“Estimado Valentín: Sentimos comunicarle que, en virtud del actual Expediente de Regulación de Empleo nos vemos obligados a prescindir de sus servicios. Esta empresa pone a su disposición liquidación en cheque adjunto… bla bla bla… … agradeciendo su colaboración a lo largo de estos años…. bla bla bla…”

 

Firmo sin terminar de leer, letras asépticas que me hablan de un “No vuelva usted mañana”, mejor habría sido en cualquier ventanilla que en este momento.

 

Demasiados costes demasiados años, y un bajo promedio de éxitos que esgrimen ferozmente… que sabrán ellos, ocupados siempre en “cuestiones mayores”.

 

Anticipé este final desde que los de la 3ª, carpetas y portátiles en mano, llegaron con su rimbombante “Estudio estadístico sobre objetivos del Departamento”.

 

Nunca se me dieron bien los números más allá del par; sus conclusiones hablaban de exceso de impares, tríos y hasta cuartetos, todo peligrosamente alejado de la normativa imperante.

 

Resultados que manifiestan reglas caducas, gritos de épocas que necesitan otras ideas, aires frescos que piden entrada… pero nadie piensa en revisar, el miedo a lo nuevo es un muro tan oscuro e insondable como el más profundo abismo…

 

El ascensor baja en un largo recorrido desde la última planta, medito sobre todo lo que quedó a medias: acuerdos a punto de cerrar, expedientes pendientes de revisión, potenciales clientes que no serán atendidos..me invade la frustración y me dejó caer sobre el banco de la entrada…solo a ellos se les ocurre plantear un E.R.E al amor.

 

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