-Te lo dije.
“Será capullo el tío, -pensó Susana”.
-Susy, a las chicas malas, les pasan cosas malas.
“Pero si no puedo ni hablar, ¿qué le digo?, hijo puta ayúdame. Con esa cara de sádico, ni me ayuda ni ostias”.
-Te lo dije, sé amable conmigo, ¡quien coño te crees que eres!
-Luis, por favor.
-Ahora, Luis por favor, pero hace un minuto era déjame en paz. En el fondo eres facilona, ¿sabes? pero me jode que te hagas la estrecha conmigo.
-Luis, tienes razón. Súbeme y te compensaré.
-¿Ah sí? ¿Cómo?
“Si salgo de esta, le mato, juro que le mato”.
-Luis, por favor no aguanto más, ayúdame, haré lo que quieras.
-Dime, dime, soy todo oídos.
-Te la chuparé hasta que te corras, y lo tragaré, te lo prometo.
-Y ¿qué más?
-Me atarás y gritaré, y mandarás en todo.
“Dios ahora el otro zapato, respira, Susana, respira”
-No me convences nada, putita barata.
-Sí, sí, me pegas, y me follas por donde quieras, y llamamos a Loli, ¿vale? ¡Súbeme por favor!
-Tienes razón, Loli me gusta.
-Hijo puta, ¡cabrón, no me pises!
“Dios mío, dios mío. Se acabó. Le pillarán, seguro, mi uña está clavada en su chaqueeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeta”.