La repetición es la constante de mis tiempos, estos se suceden idénticos desde hace meses, incluso años .Voy tirando de la rutina. Pero ya no me quejo, no. Pasé momentos malos, depresivos y humillantes, casi estuve a punto de tirar la toalla. Y justo cuando toqué fondo llegó la primera noche. Nada que ver con los escenarios repetidos de mis rutinas y nadie de mis conocidos aparecía en mis vivencias nocturnas. Al principio, las situaciones en las que me encontraba sí que eran algo desapacibles, como aquella en la que estalló una bomba en el metro y no tuve más remedio que despertarme. También fue impresionante aquella otra en la que montado en un taxi recorría una avenida totalmente vacía. Gire la cabeza, y pude ver detrás de mí un paisaje de montaña totalmente nevado, espectacular, jamás vi otro más bello, pero gritos procedentes de la parte delantera del coche me obligó mirar hacia adelante. Las imágenes que presencié no podían ser más inquietantes. Una muchedumbre huía desencajada. Un grupo de hombre les perseguía con armas blancas en las manos. Pero, el sueño de anoche fue infamen. Mi padre, de nuevo nos intimidaba. A mi abuelo con el bastón que habitualmente lo sostiene. A al tío Felipe en la humillante pizarra, ya mí mismo a mirar la pared, siempre con el gorro de cucurucho. Ahora, las noches ya no son más divertidas que los días.