Reconozco que me porte como una bruja, pero al fin y al cabo era mi privilegio. Lo decidimos en el claustro de profesores.

 

Empezó la clase de biología y mi propuesta fue la siguiente, veríamos unas imágenes absolutamente reales que luego comentaríamos. Lo único que pedía era silencio y mucha atención.

 

La proyección comenzó con un primer plano de lo que parecía carne inflamada, enrojecida y en medio un circulo rojo, en esto sin previo aviso se vio la cabeza de un bebé con su cara tumefacta, con una especie de crema blanca y un hilíllo de sangre corriendole por el cuello, como si le estuvieran decapitando, con una especie de tripa amoratada, rojiza y blanquecina a su alrededor…En ese mismo instante apagué la luz, lance un alarido y con mis uñas arañe la pizarra.

 

El resultado ya lo podeis apreciar en la foto, a parte de expresiones como ¡Uf, que asco!, ¡pero qué es eso! y lindezas por el estilo.

 

¿ Como es posible que en esta época acostumbrada ver videojuegos y películas sobre zombis, seres extraños, destrucción y sangre por doquier, violencia en suma y que tan bien manejan nuestras nuevas generaciones, puedan asustarse y darles asco un hecho tan natural como un parto?

 

Bueno aderezado con un poquito de “inocentes efectos especiales”, todo hay que decirlo.

 

Eso fue lo que tratamos de demostrar y sin proponermelo creo que descubrí un anticonceptivo económico y eficaz…momentaneo claro está.

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