Hugo había asistido a aquél lugar en espera de aprender algo más sobre la especie humana. Le habían dicho que en esa habitación hablaba humano más poderoso del planeta. Hugo adoptó forma humana y se infiltro entre los asistentes.
Le pareció curioso cómo todos se colocaban siguiendo una especie de ritual en el que cada uno ocupaba un lugar. Después empezaron a desplegar una serie de artilugios. Unos parecía que servían para capturar imágenes. Otros parecía que servían para hacer grafías primitivas sobre una especie de frágil soporte de color blanco.
Mientras Hugo memorizaba todo lo que veía, se hizo el silencio y el humano supuestamente más poderoso del mundo apareció. Era un humano más alto que la media, de un color oscuro, y en su cara lucía una mueca que allí llamaban sonrisa.
Después de saludar a los asistentes, el humano comenzó a hablar acerca de cosas que Hugo no entendía. Algo que se llamaba crisis mundial. Los asistentes parecían muy interesados.
Entonces apareció otro humano con una cara que a Hugo le pareció divertida. Como la de los muñecos con los que los humanos pequeños jugaban a veces y llamaban payasos. El humano dijo algo extraño y él y todos los asistentes empezaron a reír. Todos reían menos el hombre más poderoso del mundo.
Sin duda los humanos eran unos seres extraordinarios. Reían mientras su jefe no lo hacía. Hugo pensó que los humanos eran una raza digna de estudio.