Cristina intenta abrir la puerta de casa,por más que insiste girar la llave en la cerradura,esta no se abre,de repente es abierta bruscamente desde el interior,frente a ella un rostro acelgado,despotricando-¡mañana mismo recoges tus cosas y te largas,tu querido saxofón se queda conmigo,así me aseguraré que me pagaras.
-¡Gertrudis por favor,mi saxo no!.No es culpa mía que la empresa siga sin pagarnos, dice el abogado que para finales de mes saldrá la sentencia,esta vez si,y que casi que con toda probabilidad nos será favorable y que vamos a recibir una buena indemnización,¡¡te compensare!.Gertrudis ajena a la situación y con gesto impasible, mientras extendía la mano esperando que Cristina devolviera las llaves.
Recordó a su padre cuando volvía de cacería regodeándose con su escopeta. A toda costa quiere recuperar su saxo,-¡esta vez no conseguirá paralizarme esa chupa sangre!.Dudó en coger el teléfono para hacer una llamada.-¡¡ya es demasiado tarde,ya he marcado el numero no hay marcha atrás. -Jorge,necesito me lleves casa de mis padres para recoger el saxo,Juan toca el miércoles y lo necesita,¡hasta mañana pues!.
Cristina sabía a que hora y en que lugar Gertrudis estaría allí,donde casualmente pasarían con el coche y la instigaría a entrar en él con la escusa de acercarla a su destino.-¡se va a acojonar esta cuando sienta pegado a sus narices el cañón de la escopeta, la voy inyectando más miedo y mientras lentamente aprieto el gatillo, la digo: nunca debiste quitarme el saxofón.