– “ No te preocupes Nian, yo voy a estar contigo, yo voy a cuidarte. Vamos a buscar una mascarita para ti. También voy a buscar unas gafas oscuras para que no puedas ver a los dormidos.”
– “ Beeee”
– “ Siiii, yo también tengo hambre, pero tenemos que buscar como nos contó el señor Orochimaru. Dijo que sólo podíamos coger comida que esté en bolsas cerradas o en botes, y el agua en botella”.
Recuerdo aquellos momentos entre tiernos y terroríficamente silenciosos y ocuparme aquella mañana de Nian me ayudó a olvidar lo que la realidad nos había impuesto.
Era un mundo fantasma. Frutos por doquier caídos del árbol de la soberbia, de la ira, y del orgullo… Un dedo, un botón, un frasco,…que más daba entonces el disparador… Mis hermanitos yacieron al principio de la torre del mercado y fue como si no los conociese… ¿Quiénes eran aquellos durmientes ? No podían ser mi familia.
– “Vamos a seguir buscando Nian “