Aunque habían transcurrido 2715 años desde que Perseo matase accidentalmente al rey Acrisio de Argos por lanzar un disco sin control durante los Juegos, su padre el dios Zeus continuaba enfadado. Desde entonces Perseo no pudo participar en ningún otro evento deportivo sobre la Tierra. Pero aunque Zeus se mostró inflexible, tampoco deseaba que su hijo se convirtiera en un jovenzuelo tontaina y ensimismado, que no hiciese otra cosa que mirar videos en Youtube, y seguir los tejemanejes de Paquirrín en Sálvame Deluxe. Así que le autorizó a participar en los juegos subacuáticos, si bien esta decisión no entusiasmó al rey de los mares, que dispuso cancelar todas las pruebas de lanzamientos deportivos para evitar el triunfo ante Niké, la diosa de la Victoria, que patrocinaba los juegos. Perseo estaba molesto por la decisión de su tío Poseidón, pero tampoco pretendía desairar a su primo Tritón, que era el máximo favorito en la prueba de los 110 metros vallas. Comenzó la carrera, y pronto Perseo tomó clara ventaja sobre Tritón, siguiendo los consejos de Atalanta, la corredora más veloz de toda Grecia. Zeus comenzó a preocuparse. Sabía que de ganar su hijo, esto desencadenaría la furia de su hermano Poseidón, lo que pondría en peligro la reciente compra de un flamante yate de lujo a un armador griego arruinado. Por lo que antes de que Perseo llegase a la meta como ganador, le envío un sms, prometiéndole el nuevo paquete de fibra óptica de Movistar TV. Un año más, Tritón pudo proclamarse vencedor de la carrera.