Fue extraño aquel encuentro
Fue extraño aquel encuentro pero la curiosidad, la perplejidad, abrió su mente. Ver un animal levitando, con las patas colgando, entregadas, sin nervio, como si de alguna forma hubiera asumido que volar hacia el infinito era su destino, no fue lo que más llamó su atención. Aquello, para alguien acostumbrado a ver hombres saltando de rama en rama, monos comiendo en mesas con manteles de hilo y candelabros sujetos por jirafas de estirado esmoquin, no era demasiado extraño.
Lo raro, lo verdaderamente raro de aquella escena, fue el encuentro con su corazón. Le asaltó su latido en lo más hondo de su cerebro, así de pronto, sin avisar. Había salido a cazar, como tantos otras noches desde que el mundo giró los polos por última vez. Hacía ya ni se sabe, casi no quedaba nadie en Europa que recordara cuándo fue que el continente había sido lanzado, desplazado, de su estanque natural; arrancado hacia aquel futuro incierto que finalmente les dejó fuera de su cuna de estrellas. Desde el horizonte todavía se podía ver en noches de tierra llena su hueco.
Una gran mancha blanca ponía en positivo lo que en realidad era el negativo de un gran vacío, incluso para quien no supiera o no quisiera saber, podría parecer que todo estaba bien. Pero no, nada estaba bien.Cogió su viejo fusil, calzó sus deportivas, y como en anteriores ocasiones salió sin más, confiado, con su mochila. Quizás fueron las gafas nuevas, quizás que antes de disparar miró hacia aquel gran vacío, quien sabe… pero de pronto todo se cegó, solo oyó un pequeño chasquido al caer sobre la gravilla, notó un suave y cálido calorcillo rondándole por la tripa, las patas inmóviles, todavía podía mover un poco una izquierda delantera.. Y ahí fue cuando se oyó SOY YO..