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** Nota para la actriz de doblaje: Harrijasotze se pronuncia “arrijasoche”  (o eso creo)

 

Paco “El Iluminado”, que es uno con el Universo, lleva cinco días meditando. Cuando al fin abre los ojos, descubre a un hombre padeciendo un sufrimiento tremendo, y siente por él una gran compasión. Baja la mirada y descubre que el pobre hombre no lleva pantalones. Lo que sí lleva es una piedra de más de 200 kilos colgándole de los testículos. Entonces, una pelota que estaba sobre la cabeza de Paco “El Iluminado”, pierde el equilibrio y cae al suelo.

Un rato antes, dos viejos amigos conversan.

—Ahí va la hostia, Iñaki, ¿has visto a ese tío? ¿No están diciendo, pues, que lleva ya cinco días ahí sentado?

—Eso no es ná, Patxi. Si se trata de estar “toquieto”, yo una vez hice de estatua. Ya sabes, los mamarrachos ésos que se ponen en la Plaza Mayor de Bilbao. Pues yo hice igual, pero poniéndome un letrero que decía: «Al que eche dinero, de regalo, una “guantá” de un harrijasotze». Un mes después tuvieron que venir doce Ertzainas para echarme de allí. No sé qué de la navidad o así.

—Ahí va la hostia, ¡mira! ¿No llega ahora ese rapaz y le coloca una pelota en la cabeza?

¡Y ahí se queda la jodía!

—¡Eso no es ná! ¿No te conté cuando fui campeón del Universo de Harrijasotze y pa’entrenar me tiraba tol’día con un canto de 100 kilos apoyao en la cabeza?

—Ahí va la hostia, pues yo he escuchado que ésos, los que meditan y hacen cosas espirituosas, son capaces de aguantar dolores insoportables. No sé qué movidas de que se desenchufan del cuerpo la puta cabeza. Duermen en camas de clavos y se cuelgan de los huevos piedras de más de 100 kilos.

—¡Eso no es ná! ¿100 kilos? ¡Por mis cojones que aguanto 200!

 

Dedicado a Iñaki Perurena, primer levantador de un canto de más de 300 kilos.

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