Un golpe en el aire y un sonido con eco acuático. Al abrir los ojos todo era azul, azul denso, una fuerte presión le impedía desplazarse con agilidad. Sus manos…no las podía mover, atadas a la espalda. Esa presión le impedía abrir la boca, pequeños círculos blancos ascendían en aquel azul inmenso. No podía respirar, no podía centrar la mirada, todo aparecía borroso, las formas se distorsionaban. No sentía el peso de su cuerpo y sus intentos por liberar las manos resultaban inútiles. Presión, ingravidez, azul…¿dónde estaba? ¡Agua! Estaba sumergido en agua, se hundía, no podía mover las manos…¿y los pies? Sí, podía moverlos e intentar subir, arriba se atisbaba un azul más claro, transparente, debía dirigirse allí. Cerró los ojos e imaginó que sus piernas eran unas inmensas aletas…impulsadme, id hacia la luz, por favor. Abrió los ojos, el azul parecía blanquecino. Le dolía el pecho, los pulmones parecían un globo a punto de estallar. Volvió a cerrar los ojos y a imaginar la luz. Sentía agujas en su interior, era el final, no podía más. De repente la presión cedió en su cabeza y un golpe de aire penetró por su garganta. Abrió los ojos y el azul había desaparecido. Ahora estaba rodeado de aire. Pero debía seguir moviendo sus piernas, debía alcanzar un punto firme. Buscó el color marrón de la tierra para aferrarse allí con su mirada. Sí, estaba muy cerca. Debía alcanzar ese espacio.
Sobre ese punto firme había una figura azul oscura casi negra. Una sonrisa extraña se dibujaba en aquella cara. Un objeto largo surgió por encima de la oscura figura, un objeto negro y largo…las piernas seguían luchando…en medio del silencio un sonido metálico rompió el aire, un zumbido sordo y un inmenso dolor en el ojo: todo se volvió negro.