Querido Ramón: ayer vi a tu madre en la cola del supermercado.
Me cogió por banda, y no me soltaba. Se empeñó en repetirme cuatro veces su receta de cocido, convencida de lo delgado que me había quedado desde la última vez que me vio.
También me contó que te habías ido de casa, con “esa lagarta que solo quiere sacarte el dinero”.
Yo sólo quiero que sepas que te apoyo, y que entiendo lo dura que habrá sido tu decisión.…. pero que recuerdes que me debes 200€.
También me contó que tu mujer se había mostrado muy comprensiva con la situación, y que solo esperaba que tus motivos no hubiesen sido por aquel extraño acontecimiento en el que desapareció el dinero de la cuenta de ahorros, justo cuando sus senos experimentaron un extraño crecimiento, mezclado con su amistad con el profesor de Zumba. Pero que te podías haber llevado al perro, porque están todos tan conmocionados y tristes por la situación, que casi no les apetece salir a la calle, y el pobre animal no tiene quien le saque a hacer sus necesidades.
Tu hijo dice que intentará por todos los medios que el crecer sin un referente masculino, le haga caer en el consumo de sustancias psicotrópicas y/o espirituosas. Pero que no está seguro de si lo conseguirá.
Tu hermano “El Místico”, ha dicho que tu problema fue siempre que nunca tuviste alineados los Chacras, lo cual siempre te hizo ser un pusilánime.
También preguntó algo de si volverías o no a por tu coche, pero este último dato no te lo puedo ampliar porque justo a tu madre se le cayó una lata de atún del refajo, y los guardas del super interrumpieron nuestra conversación.
En cuanto a los 200€, reconozco que el tema del profesor de Zumba no ha quedado muy claro, pero una apuesta es una apuesta.