Lo que más me gusta es que me escuches y que nuestras palabras tejan lazos de seda que nos

permitan enredarnos.

Sin pretenderlo y queriendo a la vez.

Lo que más me gusta es tu cercanía que, sin tocarte implica atracción e impaciente espera

y el deseo de una señal tuya.

Todos mis sentidos volcados hacia ti, y el ruido del mar solo acompaña con dulce melodía,

meciendo los sentidos en un va y en un viene que acabará juntándonos.

Y ambos lo sabemos y ambos nos dejamos y ambos lo deseamos.

Y nos pusimos guapos, lo más guapos que pudimos,

como pájaros luciendo plumajes de cortejo.

Las manos impacientes, listas para arrimarse al otro, lejos todavía pero a las que les falta poco.

Las manos a nuestros cuerpo atadas, saben el camino, sabiendo que si se mueven darán

señales de deseo y se delatan.

Las manos a la espera de tu pequeña orden, de tu permiso, de no saberse rechazadas, se

contienen impacientes.

La mirada en cambio clavada ya en tus ojos, ya clavada queda transmitiendo mi alegría por

estar contigo y la felicidad por nuestro encuentro .

Ya sabes de mis deseos, ya sabes de mis ganas, tu cuerpo contra el mío será el culmen del

deseo.

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