“Vaya, vaya…con que esto era el gran secreto. De verdad que esto de la ciencia cada vez está más hiper valorado, ¿en serio que había 100 científicos de distintos países trabajando 10 horas diarias y no han sido capaces de descifrarlo? Vaya dinero más tirado.”

Básicamente eso fue lo que pensé cuando vi la noticia en el periódico, “El mensaje indescifrable sigue sin descifrarse”, y aparecía una foto de la misteriosa piedra con esos símbolos, que para el resto eran símbolos y para mí una frase clariiisiimaaa , “tonto el que lo lea”. Lo primero que pensé, esto es una broma de mal gusto, pero resulta que no, que toda esa gente estaba estudiando y re estudiando la maldita piedra. Total que decidí que a lo mejor este iba a ser mi momento de gloria y podría sacarme un dinerillo diciendo al mundo el mensaje indescifrable, cogí mi mochila y mis ganas de vivir una aventura y me fui al CSIC, así sin paños calientes, pensé. Al llegar me pusieron mil pegas para pasar, pero conseguí entrar y conocer al jefazo de la super investigación “piedril”, para resumir la conversación ya de por si corta, sería “hola, he leído vuestra investigación en el periódico y al ver la foto de la piedra leo claramente lo que pone”, el investigador, “aah, muy bien y que pone?”, pues pone “tonto el que lo lea”, sus ojos ojiplaticos hablaron por si solos, decían algo así como “perdone no estoy aquí para perder el tiempo”. Con las mismas me invitaron a irme, pues muy bien pensé, siguiente paso ir recorriendo los distintos países donde se investiga la piedra y llevar mi mensaje, por un momento me sentí como Jesucristo, un incomprendido que busca alguien que le crea porque ve cosas que los demás no ven, ostras!! Ahora lo veo claro, “que fina línea separa la locura de la cordura”.

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