Me había vestido despacio, muy lentamente, sintiendo como cada prenda rozaba mi piel,como se acoplaba la ropa interior a mi cuerpo . Frente al espejo había sonreído cuando mis piernas esbeltas, torneadas, morenas por el sol y sobre unos imposibles tacones rojos de doce cm, se iban metiendo en una estupenda falda de cuero negro que me costó cerrar , sonreí, porque me gustó verme guapa y deseable.
Una blusa de seda rosa cerró el modelo con el que me disponía a acudir a la cita.
Era un hombre joven con el que cada mañana me encontraba en el ascensor del trabajo. Desde el primer día yo clave mi mirada en sus ojos y su trasero y he de reconocer que fue numerosas veces protagonista de mis sueños eroticos.
Buscábamos y conseguíamos rozar nuestros cuerpos en el tumulto y cuando yo me abría paso para salir sentía arder mi cuerpo bajo su mirada y con frecuencia notaba la humedad entre mis bragas,me devoraba la necesidad de saber si él tendría sensaciones similares.
Hoy,antes que el ascensor cerrará sus puertas ,el salió detrás de mí , rozó mi hombro,me entregó una dirección, mientras me susurraba: deseo verte , admirarte, contemplarte ,no faltes.
La dirección era un atraque del puerto, le vi al fondo ,sentado , se levantó lentamente, tan lentamente como yo me contoneaba al ir a su encuentro, cuando apenas nos separaban tres metro me di la vuelta y quise de nuevo sentir arder mi cuerpo bajo su mirada, comenzó a seguirme cada vez más deprisa hasta que su aliento calentó mi cuello ,seguí sin volverme, no necesitaba sus caricias ni sus besos tan solo sentir su mirada dibujando mi cuerpo,penetrándome. No sé que tiempo estuvimos así, adorándonos con la mirada .Se que nos recuperamos al sentir nuestras ropas mojadas.