-Tú me engañas.

-ja,ja, ja. Ya sabes amor que soy un ingeniero, pero un comercial al fin y al cabo, creo necesidades allí donde no las hay, ¿es eso engañar?.

-Tienes otra mujer, estoy segura, -dije yo.

Se hizo un silencio incomodo que nos centró en la noticia del telediario: -decía- “Científicos descubren una piedra con un texto escrito en ella que nadie puede descifrar” y aparecía el texto en la pantalla.

–              En el texto pone  “Ten el valor de equivocarte” un punto y otra frase que no he podido leer, lo han pasado muy rápido- dije yo.

–              Es preocupante, me espetó él, que estas  segura que te engaño y luego la frasecita de la piedra, y tu inconsciente rondando. Sabes que te digo que es jueves y el sábado podemos irnos a esa casa de Villanueva que tanto nos gustó. ¿Hacemos las paces?-

Me atrajo hacia él y me beso.

El viernes después del  trabajo, me baje en Colon para ir a Serrano a comprar lencería para festejar el sábado con él. Con mi bolsita cruce la calle y me metí en el museo arqueológico. Allí pregunte por la piedra famosa indescifrable que había salido por televisión.

   Me indicaron la segunda planta y el stand  3 que estaba en el centro de la sala. Enfrente de la piedra yo pude leer toda la inscripción: “Ten el valor de equivocarte (punto).La verdad es hija del tiempo” A mi lado una guía decía que el texto de la piedra era indescifrable. Pero detrás de la vitrina estaba él, una niña corría a sus brazos y le decía : -Papi llévame donde las momias porfi.

Cogía a una mujer con su mano libre, aquella que no sujetaba a la niña y se iban en otra dirección alejándose sin verme. No me sentí lista, sino estúpida con la bolsa de lencería.

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