Siempre emergiendo desde esa alcantarilla el mismo ojo verde que me mira desde abajo. Al principio me inquietaba, ¿será un monstruo? Más tarde me ilusionó, ¿Será un príncipe atrapado? Ahora sé que eres tú, mi amado, esperando cada día que baje a la cloaca y disfrutemos juntos del fragor de nuestros cuerpos embelesados.

Todos los días, a la misma hora, siempre igual. Como un ritual de placer extremo. Allí, junto a las ratas, la humedad y el barro, nos unimos de forma salvaje y consumamos nuestros instintos.

¿Por qué me elegiste a mí?¿Acaso fue el día en que olvidé ponerme ropa interior bajo mi falda de verano?¿Acaso olfateaste con avidez mi deseo, que bajaba por mis muslos, resbalando suavemente sobre mi sexo?Llegó un día en que tu ojo ni me inquietó ni me ilusionó. Me arrebató la razón,atraída de forma irremediable hacia tu habitáculo bajo el asfalto. Busqué la entrada al lar,me presenté ante tus ojos -resultó que tenías dos-.Y el ritual comenzó.

Han pasado 20 años.Todavía no sé cómo llegaste allí.Si vives en ese lugar o lo habitas por unas horas,naciste allí o huyes de un pasado de fujitivo.Si eres una criatura mágica o todo es producto de mi imaginación.Y allí,en la cloaca,tan solo estoy yo,con el dedo en mi sexo,gimiendo de placer extremo,pensando en ese ojo que veo mirarme desde el asfalto, bajo la alcantarilla y que desaparece cuando llego al abismo…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *