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Nacido como Carmen vivía con la identidad de Luis desde hacía más de veinte años. Se sometió a infinitos tratamientos hormonales y diversas cirugías, incluyendo la mastectomía. A pesar de lograr una imagen testosterónica nunca pensó en retirar sus femeninos genitales. Por si acaso, no quería anular por completo el plan de la Naturaleza. Son las mujeres las que llevan a los hijos en sus vientres.

Luis y Afredo vivían en Chueca como pareja común y corriente. Decididos a dar un paso más en su relación, planeaban ser padres siguiendo el sencillo método natural. Suerte que Luis conservó su dotes reproductivas que les libraron de trámites y papeleos. No eran muy amigos de la burocracia aunque sí de su vecina Blanca. Una famosísima columnista de una revista trending topic.

La pareja era consciente que, aún más barato que la reproducción asistida, traer hijos a este mundo salía caro. Una noche más, los tres hacían números en la hoja de cálculo destinada al proyecto. Luis llevaba días con el positivo del ClearBlue escondido. Esa noche, reveló el secreto.

Alfredo cayó desplomado al suelo, no sin antes considerar el último número del plan sanitario y educativo que el fichero mostraba en rojo fosforito. Blanca gesticulaba eufórica con sus manos e iniciaba a viva voz las primeras palabras del artículo que anunció en tirada internacional el acontecimiento. Luis cumplió el sueño de ser madre. Con el arrojo de la oxitocina tiró el ordenador por la ventana y se sirvió tranquilamente la última copa de cava hasta pasados nueve meses.

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