Miles Davis suavemente en el equipo cuadrafónico. Tintineo de hielos en dos caros vasos de wisky.
-Estoy cansadisimo de la reunión. Marta, el “Arma réplica” sería la solución para tantos conflictos.
-Tal vez. Crear “algo” que suplanta a una persona, casi indistinguible del original, pero que hace lo que el gobierno digamos. George no sé, es algo demasiado grande y peor que lo desarrolle una empresa privada. Tu firma es la que decide. Creo que no debes abrir esa puerta.
-Sí. Al final siempre llevas razón.
-Claro, por supuesto, para algo soy tu dueña y señora.
-Jaja. Al final me voy a cansar de tu frasecita.
Suave brisa. Tráfico distante.
-Adoro nuestra terraza.
-El ático como tu querías cariño.
-George he pensado sobre lo que nos ha dicho hoy el representante de Unlimited Weapons. Si no somos nosotros será otro gobierno el que tenga esta tecnología. Y el “pequeño” incentivo que nos ofrecen cumpliría todos nuestros sueños.
-Sí Marta es cierto. Al final siempre llevas razón.
Silencio incómodo.
-¡George! ¿Qué haces? Me vas a tirar. ¡Ahhh! ¡Súbeme! ¡Soy Marta! ¡Soy Marta!
-No. Tú no eres mi “dueña y señora”.
-¡Ahhhhh!