– “…Y así es como se concebían los niños… de esa unión una célula fecundada crecía dentro de la mujer, en lo que se llamaba útero” (la profesora señalaba con el puntero láser la ubicación de dicho elemento sobre las imágenes del proyector) .

 

Fue explicando todo el proceso del embarazo hasta el nacimiento del bebé, los niños no daban crédito a sus palabras.. observaba miradas de sorpresa, de miedo y hasta alguno había que se tapaba horrorizado..

 

Sonrió con indulgencia, ella comprendía la repulsión que causaba…. sobre todo la escena del parto, entre líquidos , sangre y placenta… pero qué sabrán ellos, pobres niños probeta, concebidos todos en la mesa de algún laboratorio… nacidos de vientres acristalados, en alguna de las muchas salas uterinas que se instalaron en los hospitales…Las mujeres ya no guardaban durante meses vida ni esperanzas en su interior, ya no parían … ni los últimos pueblos de las ultimas tierras tenían ya hijos nacidos de vientres carnales…

 

La profesora, venida de tierras interiores hace ya muchas décadas, aun recordaba como siendo niña pudo contemplar uno de los últimos humanos alumbrados a la antigua usanza… revivió esa escena miles de veces, de sus 20 hijos hubiera renunciado a 19 a cambio de parir tan sólo a uno…cuando finalizó la proyección los murmullos aún continuaban… mientras ella fuera profesora esas clases seguirían dándose, porque quienes olvidan su historia están destinados a ser olvido..

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