Enrico Cachón era el hombre más poderoso y también el más tacaño del país. Envidiado por muchos y admirado por muy pocos, vivía recluido en su mansión. La maldad y el atractivo físico en su familia eran rasgos que durante lustros habían ido parejos. Y nadie conocía su oscuro secreto.

“Buenas tardes, este es el servicio “Zonibus 4 Whises” para continuar, pulse el 1”.

PIIII.

“Usted ha seleccionado la opción consígalo usted mismo con la que podrá elegir uno de los cuatro deseos que nuestro Departamento de Anhelos Insatisfechos ha seleccionado para usted. A continuación enumeramos la lista:

1 – Ganar otro billón de dólares.

2 – Librarse de los cargos por malversación.

3 – Superar la cirrosis.

4 – Que mi sobrino Nicolás deje de odiarme.”

PIIIII

“Usted ha seleccionado el deseo número cuatro. Procedemos a modificar su testamento. Por favor no se retire, serán solo unos instantes”.

Al cabo de medio minuto de música, la voz bien modulada de la teleoperadora anunció:

“Hemos procedido a realizar la gestión. Gracias por usar nuestro servicio, no olvide leer la letra pequeña del contrato. Zonibus 4 Whises – días de vida por deseos-, le desea una feliz jornada.”

No pude reprimir un grito de júbilo

– ¡BIEN! ¡Lo he conseguido!

Y mientras los que estaban al otro lado de la línea telefónica se sorprendían de que por primera vez en su vida Enrico Cachón hubiera seleccionado un deseo altruista, yo me felicitaba por haberle robado el móvil al viejo en su lecho de muerte.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *