En las noches oscuras y en las claras. En los mundos ignotos y resueltos. En las notas perdidas y encontradas.

 

Estaba él.

 

Y en lugares donde nos cogíamos arrebolados de las manos, y nos besábamos, y nos queríamos. Y en los momentos en que azuzábamos la suerte discutiendo. Y en los rincones donde nos refugiábamos del hambre, y el dolor, y la desesperanza. Y en las llamadas de teléfono donde nos jurábamos amor.

 

En todo eso, estaba él.

 

Y para cuando quise darme cuenta y comprender que cuando estabas conmigo también estaba a nuestro lado, dentro de ti, tu pasado, él, fue demasiado tarde y ya estaba roto.

 

Dejé de tocarte. Y no hubo más música ni en mí ni entre nosotros.

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