Se escuchaba su música a través del patio de vecinos, desde donde más de una vez nos hacía participes de sus obras.Se notaba vibrante, profunda, distinta…pero sobre todo se percibía un sonido único, lastimero, como pidiendo auxilio, te ponía los pelos de punta y mi intuición me decía que algo grave podría suceder.

Cada vez la melodía sonaba mas lejana, mas desesperada…hasta que ya no se escuchó mas que el eco de las últimas notas.

Nunca le podré perdonar lo que hizo, no porque no tuviera razones para hacerlo, como persona y amigo suyo que era, hasta lo podía entender, pero no tenía derecho a privarnos de su música y su pasión para crear y ejecutar sus “criaturas” como las llamaba él.

Cuando llegue, allí estaba su violín, sobre el estuche perfectamente colocado, su arco y su última partitura todavía inédita, detrás bañado en sangre estaba mi amigo con un tiro en la sien.

No le fue suficiente su música, su genialidad, su arte.

No soportó la pura y dura realidad de la vida y se nos fue

R.I.P

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