Queridísimo amor, mi vida y mi luz,
Han pasado seis meses y hay días que tu ausencia me impide respirar, nada tiene sentido sin ti y busco respuestas que nadie conoce. Tu vida era robusta frente a la muerte, hasta que consiguió quebrarla y apropiarse de ti.
El sol, impertinente, sale todos los días y hasta la luna se atreve a llenarse inundando mi insomnio de recuerdos. He perdido a mi mejor amigo, ya no huele a ti.
Incluso ha llegado la primavera ¡es que nunca guarda luto por los muertos! Llegará el verano, me temo, y no habrá sombra donde cobijarme.
Quisiera atrapar tu alma errante y que vaya conmigo, que vea lo que yo, que coma lo que yo y que llore conmigo. ¿O quizás ya está aquí y por eso aún sigo viva?
Mientras, te escribo cartas y hablo contigo, me imagino tu respuesta: no llores mi amor, si lo haces me derrumbo. Así que no lloro, sólo escribo.
Tu amante esposa.