Veo como se me pasa la vida, como se viene la muerte; mi sangre gota a gota va manchando el frío y oscuro suelo, donde yo me hallo.
He dejado una nota de despedida:
“Artemisa, aquí te dejo mi violín, Artemisa, aquí te dejo mi sabiduría, Artemisa, ya no tocaré para ti nunca más una nota de este mi triste hermano. Ya que me arrebataste aquello que más quería.”
Mi vida gota a gota se desvanece mientras respiro lentamente. No tengo miedo, no me duele nada, solo poco a poco la oscura tristeza me ahoga.
No volveré a ver a la que más quería, la que se fue como golondrina en Mayo, la que no volverá a casa. Aquella amiga mía.