Puedes mirar la fotografía todo el tiempo que quieras y seguirás sin saber si la chica entra o sale de la maleta. Puedes creer que la chica va ¬al País de Nunca Jamás y que el hada es Campanilla; o que vuelve, ya hemos dicho que desconocemos el sentido del camino. Puedes pensar también que los excesos de la noche crean situaciones sorprendentes, y que la chica se metió en una maleta que encontró en la calle al volver a casa, y que se durmió y cuando despertó el hada aún seguía allí. O puedes acercarte más a la verdad e imaginar que a la chica esa imagen luminosa le ha provocado un súbito ataque de nostalgia y que lo que piensa en realidad es: “hay que ver cómo me recuerda esa hada a las figuritas de flamenca que colocaba mi abuela encima del televisor”.

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