Nadie sabía por qué, pero, por orden supremo, debíamos resumir los acontecimientos más enriquecedoresde nuestrasvidas…

─ ¡No! No estoy de acuerdo ─le dije al arcángel general, demostrándole mi desconcierto al no querer discernir ni saber cómo elegir.

Mi esencia de humo se enrabietaba al no quererenumerar los días, los hechos o las personasdeleznables.Era imposible descartar los incalculables días aburridos de una vida.

─ ¡No estoy de acuerdo! ─insistí con voz alterada ─por favor Miguel: ¡no me hagas olvidar mis tardes preferidas con la PlayStationo con la Nintendo! Quiero recordar los jugadores anónimos de la liga y los chistes malos de las terrazas de verano, acordarme demi primer jersey fucsia y del día de mi primera comunión. Quieroincluso recordar cuando mojaba la cama yseguir tomando un café con Vanessa Romeromientras duermo o volver a reírme de la gorda del tercero cuando se tiró de los pelos con mi profesora de química.

─ Es necesario que lo hagas Jorge ─la mirada de Miguel se acercóintimidando, parecía arrojar una lanzadesdesus ojos─,debes olvidar para renovarte y volver a volar.

─A veces el simple pasar del tiempo divide lo superfluo de la esencia ─le dije con cordura mientras mi alma dio un salto. En este momento sentí que le tenía miedo. ─Nos vemos el martes ─añadí, pidiéndole tiempo yalejándome de él a toda prisa.

Jorge no quería separar de su memorialas anécdotas, los días y las personas conocidasdejando asíal desnudo lascrudezas ylossufrimientosvividos. Finalmente lo confesó: sesinceró a sí mismo.Él era el cofre inexpugnablede días de caza,devallesde juego y muerte, de inmadurez y desengaño. Él,tan joven y presuntuoso, era quien pensaba que el fuego era la única salida. Su existencia le envolvió: estaba viviendo las pruebas técnicas de una muerte en vida.Poco a poco se alejabanlos recuerdos:su alma trepó hasta la ventana de la juventud para saludar por última vez la imagen de sus viejos.

Pero era todo mentira.La mente no tiene confines, aunque a veces puede encarcelarte en su pequeño territorio…

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