
Dime, ¿qué ves?
¿Ves la calle, o ves la mujer?
¿Con cuál te quedas?
Aun no has entrado, aun puedes huir.
Ella te espera, pero y qué. Mírala, no sufre, no siente. No le importa.
Podrías marchar para siempre y allí seguiría. Quieta, indiferente.
¿Podrás girarte sin mirar atrás? Es sencillo, un paso tras otro, y una eternidad para olvidar.
¿Por qué estás dudando aquí delante? ¿Esperas algo? Una mirada quizás, la última. O puede que algo más.
Tan claro tenías que aquí no estarías hoy. Que nunca, nunca, nunca más.
Pero aquí estás plantado, sin saber si miras una calle, o miras tu soledad.
Te tiemblan las piernas. ¿Tan difícil resulta acertar?
Realmente conoces las respuestas, no necesitas las preguntas, sabes tan bien como yo lo que hoy va a pasar.
Por qué nos tienes aquí plantados mirando un cristal.
Oh, ya lo sé claro, piensas en las cenizas de mañana. El sabor del recuerdo, el olor de la noche en vela. Y sobre todo, de la vuelta a empezar.
Pero hoy no es hoy. Hoy es la semana pasada, o la anterior, o el mes pasado, o quizás es la semana que viene. Qué más da. Vives en un círculo, qué importa cuándo empieza, sabes que no va a terminar.
Por qué me haces repetir esto cada vez.
Tan solo hay una salida, la tienes delante. Simplemente debes contestar a una pregunta.
Dime, ¿qué ves?