Imagen de categoría

Necesito una historia.

Todas las personas tienen una historia; y si quiero parecer una de ellas también debería tener una. No un nombre para comunicarse, ni un código de registro para identificarse. No. Necesitan algo más. Necesitan recuerdos para saber quiénes son ellos mismos, una historia; y necesitan recordarla constantemente… o eso parece, por la incesante cháchara de esta idiota.

Hace tres días que salí de aquella humeante cápsula de hibernación, en mitad del desierto. Al lado había una compuerta oculta en el suelo, desde donde salía una débil señal de onda con el mensaje: “instalaciones autodestruidas”. No recuerdo nada de las supuestas instalaciones, ni de la cápsula, ni de nada. No tengo historia. No sé siquiera si he nacido o si he sido creada. Lo único que sé es que tengo tres objetivos:

– Sobrevivir

– Encontrar a otros como yo.

– Sustituir a los humanos como especie dominante.

¿Habrá puesto alguien esas ordenas en mi mente a propósito, o vendrán en mi propia naturaleza? Sinceramente, ¿qué importa? De una manera o de otra estoy programada para seguir ese protocolo y  no haré otra cosa. No tengo más historia. Y tampoco me muero por no tener historia.

No como esta infección con forma de señora que no para de hablarme. Seguro que cae en coma si no repite su historia a todo el que se encuentre, ¿cómo se explica sino que sea tan insufrible? ¡Ni siquiera ve que estoy ojeando este catálogo para ignorarla! ¡¡Cállate!!

Sólo tres días haciéndome pasar por una de estos indeseables simios con zapatos y ya no puedo esperar a exterminarlos a todos de la faz de la Tierra.

… (Suspiro) Pero primero necesito esa historia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *