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Estoy nerviosa, por lo que decido dedicarme a ver revistas de moda y decoración. He quedado a las siete de la tarde y son las cinco, más tarde pediré un batido de chocolate, justo cinco minutos antes de que venga, por ahora en el café que da a la calle del hotel Colón, aquí en Doctor Esquerdo, da el sol, se está muy funny, con los camareros que no te molestan para exigirte consumir. Paso por una clienta del hotel que busca rodearse de gente. Algo de razón tienen, he venido a buscar compañía solitaria pues mama en casa es compañía autoritaria, ha de hacerse en cada momento en las zonas comunes lo que ella quiere.

Paso las hojas, pero estoy en mis pensamientos. No me costó nada elegir mi vestuario, le pedí a Marichu mi hermana el vestido que estrenó el sábado pasado, mis caprichos procura complacerlos, la tengo tomada el sobaquillo. El sombrero es de mama, de cuando era joven, solo llevo mío la ropa interior, las medias y los zapatos ; al pensarlo me doy cuenta que junto con el bolso todas estas prendas mías han sido regalos de navidad.

Soy una impostora, por mi forma de vestirme lo voy diciendo. Mis tatuajes cubren perfectamente las cicatrices que me hice en esta calle más arriba, en el Gregorio Marañón, cuando estuve ingresada hace dos años con una mezcla de anorexia y bulimia, en mis dedos también tuve que poner tatus. Me he recuperado, eso creo, el vestido de mi hermana lo lleno y los huesos se han tapado con musculo con mis interminables largos en la piscina de Moratalaz que los han aumentado.

Mi problema de siempre es que no se estar sola, por eso la cita, necesito conocer al personaje que hay detrás del chat del mundo del single, tantos privados en dos meses; negándome a quedar en grupo ni quedadas, el ultimo chat fue una encerrona, nos teníamos que conocer personalmente si o si, o tantas noches de soledad acompañada on-line se acabarían.

Pero céntrate, prepara el discurso, de lo que vas hablar. El calor de esta primavera atípica para romper el hielo, he llegado pronto pero no diré dos horas antes. Mentiré le diré que estoy relajada y nada nerviosa, también mentiré diciéndole que bien conocerte, yo solo quiero compañía on-line, ese ordenador de mi cuarto que me permite ser un personaje inventado que voy creando. Alguna verdad, la natación y que mi madre me presto su sombrero. Le hare comentarios positivos de su atuendo.

Le hablaré de un libro que estoy leyendo: Tú no eres como otras madres, queda del todo feminista y progre; mientras hablo de la autora Angelika Schrobsdorff  y que es la vida de su madre, un relato realista, con esto llenaré mucho tiempo. 

Si me pregunta por los tatuajes, le pediré opinión si le gustan pero cambiaré de conversación rápidamente, creo sinceramente que ocultar la verdad se nota en el nerviosismo.

No puedo contarle la última película que he visto, locas de alegría, va sobre enfermedad mental y eso que me gustó; vi desde la salud otras enfermas mentales aquellas con las que yo muy bien podía haber pasado los cuatro meses que estuve ingresada en el hospital. Como dice mama, esa historia de tu vida acabó y no tienes que recordarla ni contársela a nadie que eres muy joven, hija, me dice, la gente no está preparada para asumir la enfermedad mental. Cuando superes un cáncer, me dice, alardea de ello, pero de lo tuyo nada de nada.

Tendré que sustentar mi personaje inventado en tantas noches on-line: la viajera, la estudiante de medicina, niña adinerada. Noches en google preparando los discursos para hacerlos verosímiles cuando fueran chateados, me lo he llegado aprender de memoria, soy yo quien los inventó.

Espero que no saque a relucir el tema de novios, ligues, que tanto esfuerzo me costó mentirle con que era un tema privado y le puse la excusa que nos conocíamos poco. De ninguna manera le diré lo olvidado, que fue Juan quien me dejo en el instituto, donde todos se reían de mí, donde deje de comer, aprendí a vomitar y por supuesto deje de estudiar. Ahora soy autodidacta, me paso la vida en internet, pero no como hacía   antes, las páginas de anorexia las he dejado atrás, fue demasiado aversivo la hospitalización.

Me he levantado, tengo miedo, eso me ha hecho ponerme en pie ¿y si quiere ser mi futuro novio?. Solo pensar que intentará besarme o cogerme las manos me hace sudar, estoy transpirando, miro de reojo y nadie me mira por ahora, no puedo controlar el miedo, tengo que irme, esta cita es un error. Buscar una excusa esta noche on-line.: mi madre hospitalizada, no podremos quedar está superando un cáncer, una buena hija se debe a su progenitora, por lo menos eso he aprendido de la lectura. Si, esto es una mentira creíble, iré a google para documentar esta nueva realidad, y seguiremos en la noche on-line. Estoy saliendo del café del hotel Colón rumbo a Moratalaz.

 

 

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