Estaba allí, solo, en medio de la desierta carretera esperando a quienes serían mis anfitriones en aquel nuevo país. No sabía que cosas me depararían en mi nuevo hogar. Pero por otro lado, me sentía esperanzado y contento de haber dejado atrás aquel espectáculo apocalíptico en el que se había convertido mi antiguo país. Claro que siempre estará en mis recuerdos mi familia, mis locales de ocio preferidos de la ciudad que me vio nacer….Pero yo creo que, sin duda, viviré una mejor vida aquí que si me hubiera quedado en el hogar que deje atrás, un lugar asolado por la guerra, el hambre y la corrupción, en el que, a mi juicio, “no se puede vivir”. A pesar de que estoy algo asustado, creo que lo importante es tener esperanza.