Hoy. Tenía que ser hoy. Después de semanas siguiéndoles, este lunes frío de invierno iba a poder rematar su último trabajo.
Un lunes que diera paso a esa jubilación muchas veces imaginada y ahora planificada día a día.
Eligió cuidadosamente su indumentaria:
La gorra negra a juego con el abrigo de paño. Sabía que si no se ponía corbata su aspecto sería el de un hombre ya jubilado que sale a la calle sin rumbo fijo.
Ahí están.
Mientras lía un cigarrillo no les quita la vista de encima.
“Ahora no podrá negar lo que está haciendo, no será como la última vez” piensa.
Está apenas a cincuenta metros de ellos .Ella triste,cada vez más triste. Sin saberse observada, ha dejado que un extraño sepa mucho mas de su alma de lo que parece saber Julián. Relación imposible, acabada.
Julian no está triste. Bajo ese aspecto pulcro de estudiante recién graduado que estrena vida adulta ,no sabe de tristezas. El actúa a capricho, no respeta reglas,no se compromete.
Cinco minutos antes se ha puesto los guantes. Iba a sacar el spray.
No había duda. Hoy iba a ser el día.
Avanzó. En cuatro zancadas estaba junto a él. Mantuvo su mirada.
“No es la primera vez que te digo que no se tocan los grafitis de otros,¿verdad?”
Sin pensarlo, sin poder controlar la satisfacción del momento le quitó el spray de las manos y salió corriendo.
Ahora a Alicante.