Y ahí estas, soñando. Disfrutando del momento y esperando que cuando acabe, llegue de nuevo el mismo momento mañana. Y pasado, y al otro. Nuevas historias, nuevos sueños. Historias del futuro. De tu futuro. Historias que sabes que se cumplirán. Ahora lo tienes todo pero tus sueños ocurrirán en el futuro. ¿Y cuando empieza el futuro?
Cuando llegue será todo exactamente como sueñas. Tu entorno será exactamente como el de ahora, pero además tú serás capaz de hacer cosas que ahora no puedes, porque eres pequeña.
Pasa un día, otro… un mes… un año…y sigues soñando. Sigues soñando en cómo será ese futuro, y le sigues añadiendo sueños.
Sin darte cuenta pasa otro mes, un año…dos… y cada vez sueñas menos. No sabes cómo ni cuando pero en algún momento de tu vida las pesadillas ocupan mas tiempo que tus sueños. Pero sigues soñando. Sigues buscando un ratito de tu ocupado tiempo para pensar en tus sueños, y en ese futuro.
Pasa seis meses, dos años…tres. En todo este tiempo alguien te observa, pero no eres consciente. Y un día te das cuenta de que tus sueños ya no son sobre el futuro, sino sobre el pasado. Añoras dedicarte simplemente a soñar. ¿Será que esto es el futuro?. Imposible, esto no es como habías planeado. No.
Miras a tu entorno y todo ha cambiado, pero sigues soñando. Ya ni recordabas algunos de tus sueños. Estas tan ocupada…
Crees que era ayer cuando tenías la cabeza llena de sueños, pero parece ser que estas equivocada.
Y entonces te das cuenta de su presencia. No sabes quién es. Te mira. No ha dejado de mirarte desde antes incluso de que empezaras a soñar. Y no quieres que te mire. Te incomoda.
Pero no se va a marchar. Lo peor es que si lo hace, sabes que te llevará con él.
Y entonces te das cuenta de quien es. Es el tiempo. Y siempre ha estado ahí, observándote, y dejándote que sueñes.