Por dónde empiezo

1. El Escritor se estruja los sesos frente la pantalla del ordenador. Entonces, como surgida de la nada, o usurpada de algún sitio, una idea desencadena una sucesión de gestos en su rostro: primero sorpresa, luego excitación, y, finalmente, ansias por escribir. Empieza a teclear compulsivamente. Al terminar, se queda mirando la palabra “FIN”. Aparecen…

Vamos, baja, atolondrada

– ¡Vamos, baja, atolondrada! El olor a pescado mezclado con güisqui barato inundó la cocina. – ¡Muévete! Bajé la escalera con resignación y con gesto de autómata programado a base de años de repetición, saqué el cesto de la ropa sucia de una esquina. – ¡Toma! –dijo Boris, “el araña”, dejando caer una bolsa con…

De profundis

A veces, cuando te escribo, (antes de serte y después de eras), mi desgarrador anhelo se hace grito de todo lo demás que llegó a ser sustancia del espacio integrado en incomprensibles formas de cantares y cantares. ……. Recuerdo las trémulas e insaciables luces que extenuaban nuestros estados de azares, para quedarnos, luego, tan incompletos…

La traición

Abres la puerta de la playa y oyes un sonido extraño tras las olas cerradas. Las olas cerradas. Tú estás segura de haberlas dejado abiertas al salir hacia el trabajo esta mañana. Cada día la misma rutina te asegura que la taza del desayuno debería estar sobre la arena, el cielo vuelto sobre sí en…

La Playa

A pesar de sus esfuerzos para parecer neutral, como debe ser todo buen psiquiatra, aquello captó su atención. Lo noté en la expresión de su cara, que cambió casi imperceptiblemente por una milésima de segundo cuando mencioné mis sueños sobre el mar. La mayoría de las personas no lo hubiera notado pero yo no soy…

El guardián de mi memoria

Nos conocimos en un mes de agosto. Pasaba las vacaciones con mis padres, teníamos una casita heredada en San Pedro de Alcántara. Todos los años esperábamos con deseo el mes de agosto. La playa, todo aquello era tan bonito, tan apacible, no hubiera deseado otro lugar en el mundo. Éramos amigos, tus padres tenían una…

Durante un tiempo

Durante un tiempo intenté hablar conmigo pero no me escuchaba, algo fallaba. No estaba bien, la vida me superaba. Decidí marcharme a la playa con un libro, me disponía a leer… levanté los ojos para mirar el mar, estaba muy bravo, me encantaba verlo. Me puse a pensar en lo que me pasaba, pero de…

Cuatro letras

Ahí estaba ella, tranquila, esperando el atardecer en la playa como a quien le sobrara el tiempo. Yo la observaba a sus espaldas, tumbado boca abajo y con los ojos entrecerrados. No tenía miedo a ser descubierto. Cualquier movimiento que ella hiciera sería más lento que mi intención de simular un sueño profundo. Pero perdía…

Lectores

La mujer de negro lee abstraída un libro ilustrado sentada al borde del mar. Una ola llega hasta sus pies y se los arrebata sin sentir llevándoselos hacia dentro del estómago infinito del océano. Otra devora sus piernas hasta los muslos. La siguiente diluye todo el tronco. Quedan sobre la arena unos brazos que sujetan…

Desde mi hamaca

Desde mi hamaca, mi pequeño observatorio particular, y como si de una película se tratase, me paso las horas contemplando el panorama. La playa, un lugar de contrastes: – auditivo, pasamos del sonido relajante de las olas que acarician la orilla en un vaivén continuo al griterío del tumulto que se va agolpando poco a…